Sólo los objetos creados por los seres humanos vienen al mundo con un manual de instrucciones. Y no siempre. La necesidad de aprender es similar a la lástima que nos produce la ignorancia. No hay nada más triste que tener una herramienta y no saber utilizarla. Aunque es más lamentable todavía que las instrucciones vengan encriptadas en idiomas,  costumbres y prejuicios que enmarañan la realidad... Los cosmólogos pueden observar ya un buen pedazo del pasado, del presente y del futuro del universo y estos términos, para ellos, en lugar de ser fronteras insalvables sólo delatan su impotencia tecnológica.  El tiempo y la distancia impregnan la realidad en una única foto, así que dividir la existencia de una persona en tres conceptos temporales es tan insignificante como trocearla en función de sus dietas alimenticias. No podemos olvidar que cada información resulta imprescindible para completar el puzle, por esta razón los físicos investigan las partículas que nuestros ojos son incapaces de ver. Los fotones y los gravitones, viajan con nosotros igual que las colonias de ácaros que nos acompañan a coger el autobús y los virus que merodean aguardando a que se produzca  una ridícula oscilación en nuestras defensas, de modo que lo que encontrarás en los pétalos del tiempo constituye siempre una sola planta. Todavía no hace de mí un vegetal y como el orden de los factores no altera el valor del producto pueden tomarse aleatoriamente. Haciendo clic con el ratón en las hojas del Pasado verás el teatro, la novela y los viajes. En el Futuro, la prensa y el currículo, y en el Presente los artículos que voy escribiendo y las crónicas semanales. El tiempo y las necesidades producen cambios, y como soy incapaz de hacer predicciones desconozco el lugar final que ocupará cada cosa cuando siente la cabeza. Si es que dicho fenómeno se inicia algún día.

      

Manual
de
Instrucciones